martes, 1 de septiembre de 2009

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Los investigadores abren hoy la campaña anual de excavaciones en la cueva de Sidrón

Los investigadores abren hoy la campaña anual de excavaciones en la cueva de Sidrón


El equipo que investiga el yacimiento de la cueva piloñesa de Sidrón inicia hoy una nueva campaña de excavaciones en la gruta. Arqueólogos y estudiantes forman parte de la docena de personas que durante un mes ampliarán las catas en la galería del Osario, donde en los últimos nueve años han exhumado más de mil seiscientos fósiles humanos y varias decenas de material lítico. El equipo que dirigen los profesores Javier Fortea y Marco de la Rasilla iniciaron los trabajos en Sidrón en el año 2000, después de que se conociera que los restos óseos localizados en la cueva, de manera fortuita, por un equipo de espeleólogos algunos años antes, pertenecían a la especie neandertal. Tras nueve años de trabajo, los fósiles asturianos han conseguido colocarse en el primer nivel de la investigación paleontológica mundial, gracias a la abundante información que el equipo investigador ha conseguido obtener.


La Nueva España, martes 01 de septiembre de 2009

EL SUEVE, REFUGIO DEL TEJO

Sueve, refugio del tejo

El centro de interpretación de Gobiendes, en Colunga, desvela las «claves» de la sierra

Colunga, A. HEVIA
En las estribaciones occidentales de los Picos de Europa, el perfil rocoso del Sueve conserva una fauna y flora de una riqueza natural incomparable. Punto de referencia del Oriente, el Picu Pienzu se levanta a 1.161 metros y, pese a que su altitud no es muy considerable, es sin embargo uno de los más altos del mundo en relación al mar, pues se encuentra a solo cinco kilómetros de la costa oriental asturiana.

La inaccesibilidad del lugar y la casi total ausencia de contaminación han conservado muchas especies extintas en otros lugares. Además de La Viescona o La Biescona, un húmedo bosque de hayas, único en la Península, el Sueve conserva asimismo uno de los más importantes tejedales de Europa, con cerca de 8.000 ejemplares, y es el refugio ideal de corzos, gamos, asturcones y también de numerosas especies vegetales, que han podido sobrevivir desde épocas ancestrales en lo que sin duda es uno de los paraísos naturales con mayor riqueza biológica de Asturias.

Toda este patrimonio natural puede contemplarse en el centro de interpretación Sierra del Sueve, que abrió en abril de 2008 en la parroquia de Gobiendes. Gestionado por la empresa Aspra aunque de propiedad municipal, este centro no recibe tantos visitantes como el Museo del Jurásico, pero el «museín», como se le conoce popularmente, está dando a conocer todas las maravillas que atesora este macizo.

Según afirma el biólogo Juancho Aspra, director de la empresa que gestiona el museo, el centro de interpretación pretende ser la puerta de entrada a la Sierra del Sueve. Situado en las antiguas escuelas de la parroquia colunguesa de Gobiendes, alberga la exposición permanente «El reino de la niebla», en la que el visitante encuentra las claves para comprender la singularidad de este paisaje: «se trata de enseñar lo que tenemos para concienciar también de determinadas actitudes de concienciación sobre el respeto a la naturaleza, ahora bien, la niebla es el gran problema en las excursiones al Sueve, si no conoces los caminos», asegura Aspra.

El centro cuenta con dos miradores con magníficas vistas del Mar Cantábrico y del perfil de la Sierra, además de un jardín con plantas autóctonas que recrea el paisaje de este puerto de montaña. Asimismo, las diferentes áreas expositivas tienen espectaculares fotografías e ilustraciones, y cuentan con elementos interactivos, animaciones multimedia y audiovisuales que acercan al visitante a todos los aspectos de interés del patrimonio natural y cultural del Sueve.

El museo gestiona también visitas guiadas a la fuente de Obaya, al Picu Pienzu y a bosques casi extintos hoy en día, en otros lugares. Como complemento, el centro Sierra del Sueve cuenta asimismo con un aula polivalente en la que se llevan a cabo diversas actividades relacionadas con la sierra, exposiciones temporales, seminarios o talleres.
La Nueva España Martes 01 de septiembre de 2009

jueves, 13 de agosto de 2009

miércoles, 12 de agosto de 2009

Nuevos descubrimientos en la cueva del Sidrón (Piloña)

Científicos de Sidrón recuperan un gen asociado a la percepción del gusto

Algunos neandertales no percibían el sabor amargo, algo que los expertos consideran un «misterio evolutivo»


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David Santamaría observa uno de los fósiles en el interior de la cueva. Al fondo, Javier Fortea y Enrique Martínez.

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Oviedo, M. S. MARQUÉS

De los cuatro sabores básicos que existen: amargo, salado, agrio y dulce, uno al menos -el gusto amargo- no era percibido por algunos neandertales, igual que sucede con un tercio de los humanos actuales.

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) publican hoy en la revista de la Royal Society de Londres, «Biology Letters», un nuevo trabajo del equipo de Sidrón, donde se expone la recuperación de un gen que en los humanos modernos está implicado en la percepción del gusto amargo. La investigación fue realizada a partir de un fragmento de fémur de un individuo de Sidrón, el mismo del que también se conoce su grupo sanguíneo.

Los estudios indican que, concretamente, este neandertal podía notar el gusto amargo, pero menos efectivamente que otras personas. También se constató que entre los neandertales ya existía la variante implicada en la no percepción del sabor amargo, lo que indica que algunos eran incapaces de percibirlo, algo que para los expertos constituye un «misterio evolutivo».

Lo entienden así porque el sabor amargo está presente en muchos vegetales que pueden ser tóxicos si se ingieren en grandes cantidades. Por eso a Carles Lalueza, genetista, le cuesta comprender «la existencia evolutiva de individuos que no pueden notarlo. Deberían haber desaparecido y no ha sido así». El investigador cree que la única forma de explicarlo es pensando en algún efecto selectivo que confiriera a los «no gustadores» alguna ventaja como, por ejemplo, poder detectar algún otro compuesto todavía no identificado.

La variación en la percepción del sabor amargo se descubrió en 1931 cuando un químico sintetizaba un compuesto llamado feniltiocarbamida (PTC) y éste se volatilizó casualmente en el laboratorio. Uno de sus colegas percibió lo amargo que era, pero el químico no notó nada. Estudios posteriores demostraron que un 30 por ciento de los humanos no aprecia el sabor amargo.

Recientemente, se pudo conocer que el responsable de la variación es el gen TASR38, que codifica una proteína que se encuentra en las papilas gustativas. En el gen hay tres variantes que explican el genotipo gustador-no gustador, pero una de ellas, en el aminoácido 49, es la que tiene mayor influencia en este rasgo. Los individuos que presentan una alanina (una clase de aminoácido) en las dos copias del gen siempre son «no gustadores» y los que la presentan en una de las copias, como el hallado en Sidrón, pueden percibir el sabor, pero menos.

Lalueza afirma que desde el punto de vista evolutivo este sistema mantiene esa evolución en los humanos modernos. «Un sistema capaz de mantener esa variación durante centenares de miles de años se conoce en genética como "selección balanceada", que actúa manteniendo variantes de un mismo gen dentro de una población».

Este trabajo, firmado por los investigadores Carles Lalueza, Elena Gigli, Marco de la Rasilla, Javier Fortea y Antonio Rosas, viene a sumarse a la línea de investigaciones que sobre la especie neandertal están posibilitando los más de 1.600 restos óseos, de al menos diez individuos, localizados en la cueva piloñesa de Sidrón.

Hace escasas fechas el genoma mitocondrial de un individuo de esta cueva permitió conocer que el antepasado común materno de todos los genomas mitocondriales neandertales, la llamada «Eva mitocondrial» neandertal, vivió hace sólo 110.000 años, por lo que sería más reciente que la de los humanos modernos, que los investigadores sitúan en África hace 150.000 años. Otra muestra de Sidrón sirvió para recuperar un gen de la pigmentación que permitió determinar que algunos neandertales eran pelirrojos.

Las excavaciones continuarán en la cueva en el mes de septiembre

Publicado en la Nueva España miércoles 12 de agosto de 2009